
Qué rapido pasa el tiempo cuando te das cuenta de que esta imagen cumple hoy un añito. ¡Y qué añito!
Ha habido de todo: momentos buenos y malos, para llorar, reir, emocionarse, pensar, gritar, cabrearse, para hablar y debatir, reflexionar, soñar. Momentos para darte cuenta de que otro mundo es posible.
Vivimos en un mundo loco, patas arriba. Un mundo en el que parece haber desaparecido el color para quedarnos solo con el blanco y el negro y las distintdas tonalidades de gris. Pero de cuando en cuando, florece esa primera flor que sale a través de las últimas nieves para dar la bienvenida a la primavera. Una primavera que trae consigo miles de colores. Colores que nos hacen ver que no todo está perdido en este mundo. Que aún queda espacio para la esperanza.
Hace un año tuve la inmensa oportunidad de ver cómo esa temprana flor daba la bienvenida a una primavera en la que se luchaba por un mundo mejor y más justo. Un mundo en el que todas pudiésemos participar.
Y de repente, sin conocernos, sin saber nada del que teníamos a nuestro lado, nos sentamos en una plaza y comenzamos a replantearnos qué está pasando en este mundo loco y patas arriba, comenzamos a invadir de color unas vidas atrapadas por un sofá. Comenzamos a debatir, a pensar en lo que nos rodea y a exigir nuestro derecho a soñar. Soñar y pensar que un mundo distinto era posible.
Un año. 365 días. Toda una experiencia. Con todo lo bueno y lo malo que ha sido este primer año quincemero. (Aquí es cuando viene el momento en el que lees el post que escribiste el segundo mes de esta gran locura y no puedes con tu vida: “expandirse“).
Solíamos solemos decir eso de “vamos lento porque vamos lejos, pero amiga, ¡todo lo que hemos hecho en un sólo año! Si hace un año me lo hubiesen contado me lo hubiese tomado a guasa. Y es que en este año han pasado muchísimas cosas, he tenido la oportunidad de vivir momentos inolvidables, y de compartir todos esos momentos con gente de la que he aprendido un montón.
Por eso este post va por toda esa gente y todos esos momentos que espero que queden para siempre en mi rutina. Por los momentos que tuve la oportunidad de vivir, por la gente que conocí y con la que he compartido tantos momentos, y por todo lo que aprendí. Porque a pesar de que la situación es cada día peor y de la necesidad de luchar para construir un mundo mejor para todas, me voy a permitir la licencia de emocionarme con todo lo vivido y daros las gracias por haberme hecho partícipe de muchos momentos.
Gracias por estos 365 días. Ha sido un verdadero placer. Nos vemos en las plazas, en las calles, o en la red. Porque somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Fdo: Una emocionada perroflauta.











